DAVID MORILLA, CAPITÁN DENTRO Y FUERA DEL TERRENO DE JUEGO

 

David Morilla: El capitán malagueño que se ganó el centro del campo del Granada

Si ves las previas de todos los partidos enseguida te das cuenta de quién lleva el timón. David Morilla no es de esos jugadores que buscan el regate imposible para salir en el video de mejores jugadas; es el que hace que todo el equipo funcione. Como capitán, es el que pone la calma y el que siempre sabe qué hacer con la pelota cuando el partido se pone difícil.

Un camino que empezó en Málaga

Aunque ahora defienda a muerte el escudo del Granada, Morilla es malagueño y se nota que lleva el fútbol en la sangre desde chico. Su andadura empezó en el Atlético Benamiel, donde dio sus primeros toques en el fútbol 7. De ahí pasó al Tiro Pichón en su etapa de infantil, un club de barrio de los de siempre donde terminó de curtirse. Fue en cadetes cuando el Granada CF llamó a su puerta, y desde que llegó a la ciudad de la Alhambra, no ha parado de crecer hasta convertirse en el jefe del centro del campo del Juvenil A.

¿Cómo juega Morilla?

Básicamente, es el cerebro del equipo. Su juego no tiene mucho misterio, pero sí mucha calidad:

  • Juega fácil: Siempre busca al compañero que está libre. No se complica la vida, y eso en el fútbol actual es lo más difícil de hacer.
  • Inteligencia táctica: Rara vez lo verás fuera de sitio. Roba balones porque lee el partido antes que los demás, colocándose bien para cortar el pase del rival.
  • Liderazgo real: Lleva el brazalete porque se lo ha currado. Sus compañeros confían en él porque, cuando el partido se vuelve loco, él es el que pide la bola y organiza el juego.

Un currante que no se adorna

Morilla representa perfectamente lo que es ser un jugador de cantera. Ha ido subiendo escalones paso a paso, desde que salió de Málaga hasta ser una pieza clave en Granada, sin hacer mucho ruido pero cumpliendo siempre. La foto de la portada lo dice todo: un chaval que se deja la piel, que juega con el vendaje en la mano si hace falta y que tiene la mirada puesta en el siguiente pase.

El club sabe que tiene a un tío serio. No es solo que juegue bien, es que tiene la cabeza amueblada. Por eso, no es raro que ya esté en el radar de los que siguen de cerca al filial. David Morilla es el tipo de centrocampista que todo entrenador quiere tener: trabajador y con un guante en el pie. Si sigue así, lo normal es que más pronto que tarde lo veamos dando guerra en Los Cármenes. Es un futbolista de los de antes, de los que hablan en el campo y se dejan de adornos.

Suma 32 partidos esta temporada, solo se ha perdido uno por acumulación de tarjetas y otro que tuvo que retirarse por un golpe en la cabeza. Es el jugador que todo entrenador quiere tener en su equipo. Soluciona los problemas de vestuario gracias a su liderazco y al ejemplo de trabajo que da a cada uno de sus compañeros.

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