El fútbol tiene una memoria impecable. A veces guarda rencor, pero casi siempre termina ofreciendo una oportunidad para saldar las cuentas pendientes.
1. La fiesta que terminó en silencio
Primavera de 2019. El Granada CF Juvenil DH, entrenado por Torrecilla, firmaba una página dorada al clasificarse para la Copa del Rey por primera vez en su historia. La ciudad se volcó con los chavales. Tanto, que la ida de octavos de final tuvo que jugarse en el estadio de Armilla para dar cabida a tanta masa social.
La ilusión estaba por las nubes. Pero entonces apareció él.
2. Formado al lado de los mejores
En aquel FC Barcelona jugaba un delantero venezolano con un instinto demoledor: Alejandro Marqués. No era una promesa cualquiera; venía de ganar la UEFA Youth League compartiendo el ataque culé nada menos que con Ansu Fati.
Márquez demostró en Armilla por qué tenía etiqueta de crack:
- En la ida: Marcó el gol que enfrió los ánimos y dejó el marcador en un tenso 2-2.
- En la vuelta: Sentenció definitivamente la eliminatoria con un doblete implacable.
Tres goles en total que se convirtieron en la pesadilla del granadinismo y borraron de un plumazo el sueño copero del club.
«De romperle el corazón a una afición… a ser el encargado de devolverse la sonrisa.»
3. La hora de la redención
Aquel joven que en 2019 actuó como el «coco» del conjunto rojiblanco vuelve a cruzarse en la historia del club. La diferencia es que ahora el guion ha cambiado de bando.
El destino le pone en la mano el mejor de los desafíos: pasar de verdugo a ídolo, cambiando los goles que un día dolieron por las alegrías que la afición granadina lleva tiempo esperando.

